miércoles, 7 de diciembre de 2016

2. La idolatría a los Santos

2. La idolatría a los Santos
En el catolicismo, hay miles de figuras religiosas que son veneradas y honradas como algo perfectamente 'normal' de acuerdo a la tradición. Muchas personas jamás reflexionan acerca de porque creen los que creen, o hacen lo que hacen. En un mundo lleno con costumbres y tradiciones populares, pocos buscan entender el origen de estas cosas. Muchos aceptan las prácticas religiosas católicas sin cuestionarlas, y eligen hacer lo que el resto de la gente hace. Muchos siguen lo que les ha sido enseñado, asumiendo que lo que creen y lo que hacen es correcto. Dan por hecho sus creencias y no se toman el tiempo de comprobarlas a la luz de la razón y la Biblia.

Esto ocurre con la idolatría a los santos. La tradición católica sobre la veneración a los santos es muy variada. Los objetos de culto religioso son siempre imágenes, estatuas o esculturas de hombres antiguos que fueron sido declarados "santos" por la Iglesia Católica. Al igual que con la idolatría a la virgen Maríalos católicos fabrican con sus manos estos ídolos, los venden y los compran, los ponen en sus Iglesias, en sus casas, en sus coches o carteras (a manera de fetiches), y se arrodillan ante ellos, se persignan o les rezan, pidiéndoles que les hagan milagros, que les ayuden en sus dificultades terrenales o les den trabajo, dinero o prosperidad. 
Los católicos acostumbran ponerles veladoras, los ponen de cabeza, les atan listones de devoción y de promesas, les hacen altares, les organizan misas, rituales, procesiones, fiestas patronales, quema de incienso, celebraciones locales y demás festividades. Los sacerdotes católicos suelen bendecir estas figuras religiosas y enseñan a sus feligreses a seguir estas tradiciones, promoviendo seguir la tradición.



La Iglesia Católica tiene un "santoral católico" que es un listado oficial de más de 10,000 santos o beatos que son reconocidos por el Vaticano. Muchos de estos son conmemorados con los rituales antes mencionados, en fechas que se realizan conforme al "calendario santoral" (o el calendario anual de santos que publica el Vaticano), o cuando sea que los creyentes acudan a sus ídolos. En muchas partes del mundo, ídolos como Santa Bárbara, San Francisco de Asís, San Judas Tadeo, el Santo Niño de Atocha, San Pedro Apóstol, Santiago Apóstol, San Juan Apóstol, San Isidro, Santa Marta, Santa Teresa de Jesús, Santa Maria Madgalena, San Andrés, Santa Lucía, e infinidad de figuras más que han muerto, reciben culto y devoción religiosa por parte de los católicos. Algunos cuantos "santos" católicos son personajes bíblicos, pero una gran mayoría de ellos son virgenes o fueron católicos del pasado (incluyendo varios papas). 



Los católicos también creen que estas figuras muertas los pueden escuchar desde el cielo, y pueden responderles sus rezos u oraciones. Algunos católicos incluso les danzan y les dedican ofrendas a sus ídolos para que haya lluvia, como si esas personas muertas tuvieran una especie de divinidad o poder sobrenatural para hacerles milagros. 



Por si fuera el colmo, muchas de las imagenes de santos venerados en el catolicismo tambien son adorados por espiritistas, ocultistas, brujos, santeros, entre otros que se siguen considerando católicos. La Biblia dice:
“Las costumbres de los pueblos son vanidad: cortan un leño del bosque, luego lo labra el artífice con su cincel, con plata y oro lo adornan y con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. Derechos están como una palmera, pero no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal ni tienen poder para hacer bien" (Jeremías 10:1-5).


La Biblia es absolutamente clara en que sólamente debemos adorar a Dios y que sólo debemos depender de Él. En la Biblia, se nos dice que sólamente Jesucristo puede mediar ante Dios por nosotros. Sólo Dios puede cuidarnos desde el cielo y darnos la protección, los milagros o las peticiones que le hacemos, porque guardamos sus mandamientos . En la Biblia, todos los otros casos en que alguien más recibe culto o adoración se dan cuando se la gente adora dioses falsos, paganos, ídolos, o  incluso a Satanás y a sus demonios. La Biblia condena duramente estas prácticas como idolatría y nos afirma que aquellos que sean idólatras no irán al cielo y serán echados al lago de fuego puesto que el único digno de recibir culto religioso es Dios. 



En la Biblia, todos los seguidores de Dios (especialmente los primeros cristianos) Señor rechazaron ser adorados. Un ejemplo muy claro es el Pedro de la Biblia. Hechos 10:25 dice: 
"...sucedió que cuando Pedro iba a entrar, Cornelio salió a recibirlo, y postrándose a sus pies, lo adoró. Pero Pedro lo levantó, diciendo: ¡Ponte de pie; yo también soy hombre!" (Hechos 10:25-26). 
Otro ejemplo es el Apóstol Pablo. La Biblia dice que Jesús dio facultad a sus discípulos de hacer milagros en Su nombre mientras estuvieran en la Tierra (Lucas 9:1, Mateo 10:1; Marcos 16:17), de manera que cuando Pablo estaba predicando el mensaje de Jesucristo, y vio a un cojo imposibilidado que escuchaba, 
"...fijando la mirada en él, y viendo que tenía fe para ser sanado, 10 dijo con fuerte voz: ¡Levántate derecho sobre tus pies! Y él dio un salto y anduvo. 11 Cuando la multitud vio lo que Pablo había hecho, alzaron la voz, diciendo en el idioma de Licaonia: Los dioses se han hecho semejantes a hombres y han descendido a nosotros. 12 Y llamaban a Bernabé, Júpiter, y a Pablo, Mercurio, porque éste era el que dirigía la palabra. 13 Y el sacerdote de Júpiter, cuyo templo estaba en las afueras de la ciudad, trajo toros y guirnaldas a las puertas, y quería ofrecer sacrificios juntamente con la multitud. 14 Pero cuando lo oyeron los apóstoles Bernabé y Pablo, rasgaron sus ropas y se lanzaron en medio de la multitud, gritando 15 y diciendo: ¡Varones, ¿por qué hacéis estas cosas?! ¡Nosotros también somos hombres de igual naturaleza que vosotros, y os anunciamos el evangelio para que os volváis de estas cosas vanas a un Dios vivo, QUE HIZO EL CIELO, LA TIERRA, EL MAR, Y TODO LO QUE EN ELLOS HAY!" (Hechos 14:10-15).
La respuesta de Pedro, Pablo y Bernabé, ante la gente idólatra, fue escandalizarse e indignarse, rechazando tajantemente el ser adorados y pidiéndole a la gente que se detuviera de inmediato (Hechos 10:25-26; 14:13-14). La respuesta de alguien que sirve a Dios siempre debe ser la misma: “¡Adora sólamente a Dios! No adores al hombre. O como dijo el Rey David: ¡Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de Él viene mi esperanza!” (Salmos 62:5). Dios ha dejado claro que Él no comparte su gloria:




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