jueves, 5 de abril de 2018

22. El Papa como representante de Cristo


22. El Papa como representante de Cristo: La Iglesia católica afirma que el Papa es “el Vicario de Cristo… y pastor de toda la Iglesia (Catecismo, 936-937). El término “vicario” viene de la palabra latina vicarius, que significa “en lugar de”, implicando que el Pontífice Católico Romano está en la Tierra tomando el lugar de Cristo, con la autoridad de Cristo sobre todo en sus manos para decirle a la gente qué hacer y qué no hacer. De esta forma, los católicos ven al Papa como el sustituto de Cristo en la Tierra o su representante ante el mundo. Durante el Pontificado de Pablo VI, esta doctrina fue promulgada el 21 de noviembre de 1964 por el Concilio del Vaticano II en un documento llamado “Lumen Gentium” (Constitución Dogmática de la Iglesia), donde se señalaba también que cada obispo gobernaría su diócesis cada uno como vicario de Cristo, sometidos a la autoridad del Papa en turno y enseñando a los feligreses a someterse de igual forma al liderazgo del pontífice.


La Biblia muestra que los cristianos líderes que cuidan y ayudan a los creyentes a seguir en el camino de Cristo son llamados pastores, presbíteros, ancianos u obispos (Hch. 11:29-30, 14:23, 15:4, 20:17, 22, 23, 20:17, 28, Fil. 1:1, 1 Tim. 3:1-7, 1 Ped. 5:1-4, Ti. 1:5-9, St. 5:14), pero nunca se ocupa el término “vicario”. La Biblia dice que El SEÑOR, Dios mismo, es nuestro Pastor (Guía) espiritual (Salmo 23), Cristo enseñó que Él mismo es el Pastor supremo de TODOS sus creyentes (Juan 1:1-18), conforme a la profecía Mesiánica (Ez. 34) y que Él es el que tiene toda la autoridad sobre el cielo y en la Tierra (Mat.28:18). La Biblia en ningún momento nos habla de hombres que sustituyan a Jesús o que tomen su lugar. En los Evangelios, Cristo enseñó que el Único que tomaría su lugar en la Tierra sería el propio Espíritu Santo (Juan 14:16-18, 14:26; 16:13, 1 Cor. 2:11-13), el Espíritu de Cristo es el que traería la presencia de Dios y recordaría Sus Palabras o enseñanzas a sus seguidores, habitando en todos los creyentes verdaderos (Rom. 8:9).

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